Cada día se inscriben más personas en las convocatorias de empleo público; la proporción de plazas a ocupar, es irrisoria comparada con el número de participantes (ni la lotería). El trabajo hoy, es como encontrar ‘una aguja en un pajar’, escaso y con tintes ventajosos para quienes los ofrecen. “Aferrarnos a algo seguro”, respuesta inmediata de nuestro sistema límbico. La seguridad, (según la entendamos) es una ilusión mental. Tratamos por todos los medios de dar respuesta a las alarmas que nos envía nuestro cerebro: “hay que atar y reatar todos los cabos, para que nuestro futuro, sea seguro y no nos defraude”. Seguridad, futuro; quizás conceptos banales. También, debemos pensar en no ser ‘explotados’. Aquí, encaja mejor la optativa de ser funcionario: “nos engañarán en el sueldo, pero ‘no’ en el esfuerzo laboral que éste implica”.
Mientras no cambiemos de mentalidad, esta crisis, tardará en remontar el vuelo. El compromiso de superarla, debe ser corregida pensando fundamentalmente por este orden: trabajo y remuneración; con la buena política gubernamental y sindical por delante.
Publicado en el periódico La Verdad de Albacete 03-05-2011
http://www.laverdad.es/albacete/v/20110503/opinion//funcionario-20110503.html
Publicado en el periódico La Tribuna de Albacete 03-05-2011
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