Una democracia a medio gas

El compromiso que nos lleva a participar en las actividades de la vida, debe de ser autorizado por nuestro sentido común. Si en el conjunto de lo memorizado a lo largo de nuestra existencia, no encontramos razones suficientes para apoyar este compromiso, lo descartamos hasta el siguiente.

Con la política ocurre exactamente igual. Puedes congeniar en la lectura de alguno de los programas electorales que se hacen públicos de cara a las elecciones, sí, lo que ocurre es, que si comparas lo prometido con lo que realmente se ha cumplido en las legislaturas, existe un abismo.

Dentro de las leyes electorales, deberían incluirse algunas, una podría ser la que penalizase todo aquello que se prometió y no se cumplió por la mala gestión de sus gobernantes. Ya no porque se prometiera como ‘humo electoralista’ (que también se vende), no; sino por haberse prometido (con premeditación y alevosía) con un fin meramente electoralista; a sabiendas de su difícil aplicación en el tiempo y la forma.

Esta vez, el votante ha castigado al partido en el gobierno, y ha hecho con su decisión, que el partido mayoritario en la oposición se beneficie por una mayoría absoluta en la gestión de gobierno para esta próxima legislatura municipal y autonómica.

Esta mayoría absoluta, si la comparamos con el número total de censados con derecho a voto, tanto en Albacete como en Castilla-La Mancha no es tal. Este sistema, ignora los votos en blanco, nulos y abstenciones y no les da capacidad de maniobra en el cálculo de concejales y diputados.

En la formula numérica empleada para el recuento de votos, los votos en blanco y nulos se incluyen en el balance final a efectos solamente estadísticos. La repercusión de éstos, beneficia a los partidos mayoritarios y perjudica a los minoritarios, con lo cual, no son efectivos en su representación, aún siendo de protesta.

Es hora de tener en cuenta esta opción, e ir pensando en qué mecanismos hay que aplicar para controlar el sentido de ésta. Se podría aplicar una fórmula, que tuviera en cuenta: la abstención, los votos en blanco y nulos, con relación al censo total de votantes. Otra nueva ley electoral podría ser aquella que recoja el porcentaje del recuento del total de votos por apartados: abstenciones, votos en blanco, nulos y partidos políticos. Teniendo en cuenta estos porcentajes, y sabiendo que la mayoría absoluta de una cámara u otro contexto, es la mitad más uno, si ésta no se consiguiese, obligara a formar las coaliciones correspondientes para formar gobierno. La mayoría absoluta que se ha conseguido en estas elecciones es irreal a todas luces

Publicado en el periódico La Verdad de Albacete 28-05-2011

http://www.laverdad.es/albacete/prensa/20110528/opinion/democracia-medio-20110528.html

Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte. Mayo 2011, Albacete. jsreverte@gmail.com

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