Curiosidad, imaginación y conexión

Yo no sé si me puedo definir como autodidacta; pero sí les aseguro ir por caminos distintos a los de la preparación académica tradicional. Desde pequeño, entré en mi mundo particular con mis amigas e inseparables: la curiosidad y la imaginación, para no abandonarlas jamás por el camino. De tal manera que, cuando, a través de los sentidos, se me requería para poder discernir sobre el asunto presente, allí estaba yo como el rayo que no cesa. Esta manera de ser trae consigo un distanciamiento social al uso, por no ser necesario compartir juicios de valor con los demás, al tener un extenso abanico imaginativo en el horizonte. Se supone que, el autodidacta vive en su mundo paralelo, y puede rayar la misantropía, al obtener resultados personales e individuales válidos.

 

Expresarse a través de métodos donde se requiera alguna sensibilidad especial o artística, contribuye para que la comunicación oral entre las personas no sea necesaria. Sí que, el autodidacta, puede llegar a conectar con los demás, de manera indirecta, en el momento que se realice la conexión con sus obras, con el protocolo de emisor-receptor, como ocurre en la radiocomunicación.

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