Con 500 gramos de harina de gran fuerza, 300 ml de agua tibia, 25 ml de aceite de oliva virgen extra, 10 gramos de sal y 5 gramos de levadura seca; sumados a una buena salsa de tomate, queso y multitud de ingredientes al gusto, solo falta un buen horno. En él, el fuego —en su justa medida— convertirá la mezcla en un suculento manjar. Ya los griegos y romanos hacían sus pinitos con masas similares, aunque el origen de la pizza tal como la conocemos se sitúa en Nápoles entre los siglos XVII y XVIII.
Hoy, grandes cadenas internacionales y miles de pizzerías de barrio conviven en nuestras ciudades ofreciendo menús para todos los bolsillos. La calidad del servicio y la paciencia requerida dependerán del establecimiento: en algunos, la espera desespera. En lo económico, con un ritmo de venta adecuado, el margen comercial suele oscilar entre el 10 y el 20 % para las grandes franquicias, y entre el 5 y el 12 % para los locales independientes. Se trata de un negocio con buenas perspectivas, aunque no exento de sombras. Con todo, el placer de disfrutar de una pizza bien horneada y crujiente bien merece la pena, aquí y en Sebastopol.
La Nueva España -Diario de Asturias 30-8-2026. Edición digital
https://share.google/aTIbmjvFPaFYM5pnS
Diario Palentino 3-9-2026. Palencia. Edición impresa
Diario de Burgos 8-9-2026. Burgos. Edición impresa
La Tribuna de Albacete 9-9-2026. Albacete. Edición impresa.