Como no podía ser de otra manera, la realidad nos obliga a poner la imaginación a trabajar. Es el amargo despertar de quienes confiaron en otros y descubrieron, de pronto, que el interés particular primaba sobre el bien común. Sin embargo, en esa decepción reside nuestra oportunidad: adiestrar nuestra capacidad de imaginar para dejar de ser dependientes. La imaginación no es una huida, es el primer paso hacia la verdadera independencia intelectual.
Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte
