Existe un Albacete de dos velocidades; por un lado está la población normal, evolucionada, con las necesidades básicas cubiertas y adaptada a la cultura típica de la región. Con este Albacete (mi ciudad) se presupone un avance natural, de respeto y convivencia progresiva. Por otro lado, la proliferación de poblados chabolistas, con personas migrantes que se quieren hacer hueco en este estado de bienestar y que huyen de la miseria de sus países. Es muy civilizado dejar espacio en nuestras ciudades para albergar a estos seres humanos, pero sin olvidarse de crear una infraestructura para dar albergue en unas condiciones dignas y elementales. Por los resultados y las noticias que nos llegan, siguen habiendo muchas carencias: chabolas inmundas, falta de agua corriente, luz, mobiliario básico, aseos en condiciones y compromisos laborales contractuales.
Apertura y decisiones congruentes es una de las garantías de poder convivir en paz, sin obligar a estas personas al extremo de generar una cultura violenta y agresiva.
Estos días atrás, en ciertos barrios periféricos, ha habido robos organizados en viviendas con hurtos y destrozos violentos.
Dejemos que el sentido común y las personas que eligen dedicarse a mejorar y atajar estos grandes problemas acierten.
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La Tribuna de Albacete 02-01-2026 Edición impresa