El pecio de los males humanos

Érase un país cuyo enclave geográfico, orográfico y geológico causaba envidia (sana) a otros muchos menos agraciados por la naturaleza. Disponía de todas las ventajas para hacer la vida agradable a todos sus habitantes. Distribuyendo equitativamente todos sus recursos de forma inteligente, se podría conseguir la excelencia. Lo primero que se decidió para disfrutar de por vida de este paraíso fue crear un sistema en donde el ego, el capitalismo, la política y los dogmas se cargaran en contenedores herméticamente cerrados y se enviaran al fondo del mar para siempre. Estas medidas anularían de raíz la envidia, la delincuencia, los presos, las cárceles, los ejércitos, las monarquías, las tiranías, las guerras…

​La inteligencia no prosperó en el país y todos los sueños saltaron por los aires. De tal manera que su vulgaridad lo llevó a destruir su potencial, bien instaurado por los pioneros de la idea, y lo convirtió en un Estado económicamente enfermo y endeudado hasta las trancas, con más esclavos y pobres. Las consecuencias no fueron otras que la búsqueda (como cualquier pecio hundido en el fondo del mar, repleto de oro, joyas, diamantes…) de aquellos contenedores tan enigmáticos que se enviaron al fondo del mar y que la historia refería como hazaña de sus habitantes. Como ya se entenderá, todo el contenido quedó liberado y, a día de hoy, campa a sus anchas por todo el país sin ruborizarse.

Diario de Burgos 11-07-2026 Burgos. Edición impresa de Benavente y Burgos.

La Tribuna de Albacete 14-06-2026 Edición impresa.

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