Recibir la sonrisa de un bebé es más atrayente que la poderosa fuerza con que el
mayor imán de la tierra sea capaz de atraer a otro cuerpo de distinta carga. Sabemos de la inocencia de estas criaturas a la vez que adivinamos que ningún obstáculo sinuoso se interpone en su incipiente sinceridad. Y es que la naturaleza en estado puro no entiende de cortapisas. ¿Hay algo más puro y limpio que la mirada y la sonrisa de un bebé? Igual no. Pero sí parecido. En contraposición a la edad, la de un anciano la puede igualar. Bien sabida es la frase: «Los abuelitos se vuelven como bebés». Estoy totalmente de acuerdo. El amor en estado puro, sin contaminación, se encuentra en el inicio y el final de la vida de las personas. Esos falsos egoísmos que nos forjamos en los tramos más peliagudos de nuestra existencia se interponen inconscientemente en perjuicio de la carga de amor necesaria para disfrutar de nuestra corta vida.
Si se pudiera medir la energía que se genera cuando la sonrisa de un bebé se cruza con la de un anciano, hasta se podría comparar con la que libera la explosión de una estrella supernova. No lo duden.
________________________________________________________________
Publicaciones:
La Nueva España-Diario de Asturias 19-03-2013
http://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/12979/sonrisas-entranables.html
La Tribuna de Albacete 21-03-2013
Edición impresa
El Norte de Castilla 25-03-2013 (Valladolid, Segovia y Palencia)
Edición impresa
La Verdad de Albacete 27-03-2013
http://www.laverdad.es/albacete/prensa/20130327/opinion/sonrisas-entranables-20130327.html
Edición digital e impresa
La Región 28-03-2013, Orens
http://www.laregion.es/cartas/248093/estado/
Edición impresa