Desvarío. Sí, así podría denominarse. No tiene sentido salir a rebosar del local de copas a las cinco de la madrugada y montar un escándalo inadmisible a unas horas destinadas, hasta no hace mucho, al descanso. Pero parece que las costumbres toman otros derroteros. La sinrazón se impone a la coherencia en esta nueva cultura del beber, el vocerío y la bronca, olvidando el tan denostado verbo respetar. Esta lacra quiere hacer participante de sus dimes y diretes al vecindario, a golpe de borrachera, gritos desentonados y música retumbante. Todo ello bajo la permisividad o la dejadez de quienes deben hacer cumplir las normas.
Sé que esto tendrá el efecto de quien predica en el desierto. Pero, al menos por un instante, tomo la palabra en los albores del día.
El Diario Montañés 31-08-2026. Santander. Edición impresa.
El Correo 6-9-2026 Edición impresa de: Vizcaya, Costa, Nervión – Ibaizabal, Duranguesado, Guipúzcoa, Margen Derecha, Margen Izquierda, Araba/Álava, Cedro
Diario Palentino 7-9-2026. Palencia. Edición impresa.
Diario Información 27-9-2026. Alicante. Elche y Vega Baja. Edición digital y escrita.
https://share.google/VaQOJrnGsiCFYXKBP

Me levanté con la idea fija de cocinarme una tortilla de patatas: de esas que salen con esa dorada capa tostada gracias a la complicidad del huevo, el fuego, el aceite y la sartén, y en las que se adivina un cuajo cremoso entre esos tubérculos casi crujientes originarios de ultramar. Además, seguro que tiene que ver —según las recurrentes noticias de estos últimos días— que me he querido sentir más español que en otras ocasiones. ¡Viva España y viva la tortilla de patatas! Qué rica.

terremotos vividos por los países hermanos de Colombia y Venezuela. A otra escala y en circunstancias infinitamente más complejas, la realidad irrumpe para recordarnos las reglas no escritas de habitar este planeta. Nos hemos instalado sobre su superficie y hemos penetrado sus entrañas, convencidos de nuestra invulnerabilidad y obviando con frecuencia la fuerza invisible pero incontestable de las placas tectónicas. De golpe, la naturaleza corrige nuestro atrevimiento y nos devuelve a la tierra.